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“Nunca he recibido un regalo ese día, pero me conformo con que me traigan salud y que este unida mi familia”: Reporte especial

Alina Mila Fernández Viridiana Salazar
Reportaje.
Desde que principia el año, muchos infantes comienzan a recorrer jugueterías y observar en la televisión que juguete de novedad van a pedir.
La inocencia de la mente de los niños hace que vuele su imaginación y pidan el juguete más caro y sueñan con verlo al otro día junto a su zapato donde pusieron su carta a los Reyes Magos.
Esta tradición, que tiene miles de años, inicia el 5 de enero cuando los niños escriben su carta a Melchor, Gaspar y Baltasar para pedirles regalos.
Los que nunca han recibido un regalo solo piden unidad dentro de sus familias
Familias de posición social alta hasta baja hacen lo que sea para que sus niños tengan sus regalos, mientras que en lugares alejados y marginados del estado no conocen a los Reyes Magos, como lo comentó un niño: “Nunca he recibido un regalo ese día, pero me conformo con que me traigan salud y que este unida mi familia”.
Ante esta situación muchos ayuntamientos el 6 de enero realizan festivales para que los niños que no recibieron ningún juguete obtengan uno, además de partir la rosca.
En algunas zonas principalmente marginadas, los “Reyes” no existen
Algunos infantes cuentan acerca de sus vivencias que han pasado en Día de Reyes, pues refieren que a veces en la noche del 5 de enero escuchan los pasos de los animales que transportan a los Reyes, que sienten que hasta tiembla el piso.
Otros cuentan que han visto una luz cerca de su zapato, vivencias que mantienen viva ilusión y las costumbres que se heredan de generación en generación.
Sin embargo no todos los niños han sentido tal emoción por la llegada de los Reyes Magos. Al ser entrevistado Julio Huerta, quien vende dulces en las calles y negocios, dijo que él no conoce a los Reyes pues trabaja día a día para ayudar a su mamá.
Julio Huerta, al ver la cámara de Impreso Huamantla, nos relató que desde que puede caminar, su mamá le pide su ayuda para poder sostener a su familia, ya que su padre no vive con ellos, “desde que puedo caminar mi mamá pues me pidió que ayudará con la venta de dulces en la calle para poder sostener a mi familia, mi papá nos dejó desde muy pequeño y mi mamá está enferma y por eso no puede trabajar muy bien”.
-Julio, ¿De qué hora a qué hora trabajas?
-Pues salgo desde temprano, y pues terminó hasta que ya no tengo que vender, de ahí voy con mi mamá y vamos a comprar más dulces para el siguiente día…
-¿Le has pedido algo a los Reyes Magos?
-Pues sí veo que muchos niños andan en los parques con sus juguetes, a mí me gustaría tener un tráiler a control remoto, pero sé que en la situación en la que está mi familia, no me lo pueden traer, así que lo único que pido es que mi mamá este mejor y que a mí me vaya bien con mis ventas.
La situación en la que vive el pequeño Julio, es una de las muchas historias que hay en territorio tlaxcalteca, la condición de miles de niños que piden dinero en las calle crece día a día, las zonas en donde prevalece la marginación es principalmente por la falta de empleos y oportunidades para los adultos.
Algunas veces a los padres de familia que se encuentran en una situación precaria, se les hace mucho más fácil enviar a los pequeños a comerciar dulces, ya que muchas veces las personas son más indulgentes a la hora de aportar alguna moneda a los pequeños que se los piden.
Ahora ya es muy común ver a padres de familia que entre su desesperación se le ve en las banquetas pidiendo “limosna” en compañía de sus hijos.
Asimismo padres de familia que en conjunto con sus hijos trabajan día a día para poder subsistir como lo es una familia de payasos que actúan en los camiones de pasajeros, su vida es hacer sonreír a la gente, a pesar de pasar por problemas económicos, muchos de estos niños lo único que desean en épocas navideñas es la paz y la unión dentro de sus familias.

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