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“Agriculturizando” La Prima Vera

Por: Picho

Un mes tan mágico como marzo tenía que ser el comienzo de una de las estaciones favoritas de las personas, excepto para todos los alérgicos, hace tiempo, cuando todavía no era alérgico y vivía en una burbuja de alegría y regocijo recuerdo apreciar esta estación con júbilo, pero de repente una baja de defensas, los vientos de febrero y la polinización de las flores acabó con esta dicha, y es que para alguien con mi padecimiento entenderá lo que es vivir la agonía de este mes, hasta entrada las lluvias de verano, lo bueno es que la gente que tiene complejo de planta se viste de blanco y se postra ante el sol para cargarse de energía, se hacen desfiles y se organizan días de campo.
La primavera es una de las cuatro estaciones, “prima” proviene de «primer» y vera de «verdor». Astronómicamente, comienza con el equinoccio (punto que se encuentra por encima de la cabeza del observador). El paralelo de declinación del Sol y el ecuador celeste entonces coinciden. Equinoccio proviene del latín “aequinoctium” y significa «noche igual». Ocurre dos veces por año: el 20 o 21 de marzo y el 22 o 23 de septiembre de cada año, épocas en que los dos polos de la Tierra se encuentran a igual distancia del Sol, cayendo la luz solar por igual en ambos hemisferios. En los equinoccios, el día tiene una duración igual a la de la noche en todos los lugares de la Tierra. Sucede el cambio de estación anual contraria en cada hemisferio de la Tierra, termina con el solsticio de verano (alrededor del 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur). En la zona intertropical del hemisferio norte comienza el 21 de marzo hasta el 23 de septiembre. En la zona intertropical del hemisferio sur va desde el 23 de septiembre al 21 de marzo.
Cuenta la mitología griega que Perséfone era hija de Zeus, Dios máximo de los griegos y Deméter Diosa de la agricultura y portadora de las estaciones. La hija del Dios del trueno fue robada por Hades, Dios del inframundo, cuando esto ocurrió la vida quedó paralizada, la desolada Deméter buscaba a su hija perdida. Hécate oyó gritos y sugirió a Démeter hablar con Helios, el sol, que todo lo ve, para que le contase lo que había pasado. Zeus no aguantó más la agonía de la tierra y obligó a Hades a devolver a Perséfone, enviando a Hermes para rescatarla. La única condición que se puso para liberar a Perséfone fue que no probase bocado en todo el trayecto, pero Hades la engañó para que comiese seis semillas de granada, que la obligaban a volver cada año un mes por cada semilla. Cuando Deméter y su hija estaban juntas, la tierra florecía de vegetación. Pero durante seis meses al año, cuando Perséfone volvía a los infiernos, la tierra se convertía de nuevo en un erial estéril.
Es conveniente decir que la naturaleza e incluso los animales fecundan en esta época, tal vez, de ahí las ya conocidas frases: “Andas como burro en primavera” o que tal la de “Febrero loco y marzo otro poco”, “Cuando marzo mayea, mayo marcea” por último y no menos importante también podemos hablar del tedioso “Horario de Verano”, por cierto ¡No olviden adelantar el reloj!

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