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GOCE AHORA, SUFRA DESPUÉS

Q.F.B. Lorenzo Reyes Pérez
Educador en diabetes

Hace unos días asistí al bautizo de la hija de un familiar. Después de la ceremonia religiosa, fuimos convidados a compartir el pan y la sal; más bien a la barbacoa y al mole.
El salón donde se sirvió el banquete estaba a reventar de familiares y amigos. Las mesas apenas fueron suficientes para la concurrencia. El ambiente era precisamente el de una fiesta. Cada quien en su respectivo lugar platicaba con sus compañeros de mesa; el tema era lo de menos.
Así transcurría el tiempo cuando veo en la entrada que un joven avanzaba lentamente y detrás de éste caminaba una persona de mayor edad, quien apoyaba la mano en el joven. Sus ojos fijos en ningún lado, ¡estaba ciego¡
Conforme iban avanzando hasta su lugar, algunas personas se acercaban a ellos intercambiaban saludos; él extendía su mano derecha esperando que se la estrecharan y se identificaran: ¡ hola, soy fulano¡.
La escena era por demás penosa y de pronto mi mente se traslado doce años atrás. Recién se había conformado la Asociación Mexicana de Diabetes de Tlaxcala, A. C. cuando una recibí a una sobrina y a su esposo.
Hablo mi familiar y dijo:
-Mi esposo recién fue diagnosticado como hipertenso, esta pasado de peso, es muy desordenado con la comida, toma refresco y no hace ejercicio.
-Quiere que coma la comida sin sal, ¿a qué sabe una comida sin sal? Ella quiere que coma puras hierbas, ni que fuera vaca, me dijo, dirigiendo una mirada de enojo hacia su esposa.
Ella dijo: además su mamá tiene diabetes y muchos otros familiares. Tengo miedo que a él también desarrolle diabetes.
Efectivamente, el estaba obeso y muy reacio a aceptar que de seguir ese estilo de vida, tarde o temprano le traería consecuencias.
Traté de convencerlo de aún estaba a buen tiempo para prevenir o cuando menos retrasar algún problema de salud. Le dije que de cada diez personas con obesidad, nueve desarrollarán diabetes, entre muchos otros padecimientos. Por lo pronto ya era hipertenso.
Después de ese encuentro no lo volví a tener contacto con él. Pero me imagino que siguió gozando de la buena vida.
Hace más o menos cuatro años supe que ya había desarrollado diabetes, y como año y medio, tubo desprendimiento de retina. Recibió tratamiento, pero el problema avanzo.
Algunas personas cuando se les diagnostica la diabetes dicen: de algo me tengo que morir, y antes de que me prohíban todo lo que me gusta, le voy a dar “vuelo a la hilacha”. Voy a comer y a gozar de la vida. Pero la diabetes no tiene prisa, es muy paciente.
La diabetes es vengativa, si no se le hace caso, va guardando los agravios y pasan muchos años. Cuando llega el momento, nos pasa la factura y se cobra todas las ofensas.
Algunas veces prefiere los ojos, y el paciente queda ciego; otras veces prefiere los riñones, y se termina conectado a una máquina de diálisis. O bien puede preferir un pie, o ambos y se termina amputado.
No tenemos por qué tener un triste final. Atendámonos a tiempo, prevenir es mejor que remediar.
Para comentarios, preguntas o sugerencias:
diabtlax@hotmail.com

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