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¿Qué es el patrimonio cultural?

Por: Carlos Palafox.

El patrimonio son todos aquellos vestigios que han dejado los hombres en diversas etapas de la historia y que contienen una gran carga simbólica, lo que les permite ser valorizados por un conjunto de personas en diferentes contextos. Por eso se puede decir que es la sociedad quien le da sentido al patrimonio y le da forma.

            Pero el concepto de patrimonio nunca ha significado lo mismo. Este también tiene su historia y sus cambios. Como instrumento jurídico, el concepto de “patrimonio cultural” se institucionalizó de manera oficial en 1972, como resultado de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural y Natural celebrada en París y aprobada por todos los países miembros de la Organización de las Naciones Unidad para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

La aceptación del término se relacionó con diversos problemas: la regulación internacional del tránsito de obras de arte y monumentos arqueológicos, la sistematización de normas y recomendaciones para la protección y conservación de obras artísticas y monumentos, así como la reflexión sobre la forma de compatibilizar las necesidades de desarrollo y modernización con las de protección, conservación y rehabilitación de zonas ricas en construcciones y objetos de valor artístico y cultural.

            Asimismo, también se tuvo que definir el papel de los Estados y la sociedad para cumplir los fines de conservación. En consecuencia, la rápida acogida del término se debió, entre otras cosas, a que existía el interés de los Estados-nación en establecer una normatividad internacional para proteger y recuperar sus bienes culturales.

            Así fue como la Convención de París, consideró como patrimonio cultural:

            Los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura, monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, la ciencia o el arte.

            Los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte o la ciencia.

            Los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.

            Para darle mayor operatividad, en la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Patrimonio Cultural celebrada en México en 1982, se definió el patrimonio de la siguiente manera: El patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas surgidas del alma popular y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.

            Con respecto al patrimonio inmaterial, la UNESCO convocó en 2003 a la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial para su reglamentación. Este se entiende como los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

            Como podemos ver, el patrimonio cultural tiene una gran diversidad de manifestaciones. Su protección depende no sólo de las instancias gubernamentales dedicadas a ello, como el INAH y el INBA, sino también de la sociedad, como es el caso de los “movimientos patrimonialistas”. Aunque estos sean muy pequeños, hay varios sectores de la sociedad que comienzan a darse cuenta del daño que hace el sistema al patrimonio y a las distintas culturas que existen en el mundo. Las empresas que vemos cotidianamente en los medios de comunicación son las que mayor daño hacen pues nos dejan ver a la cultura como algo que no está en riesgo y, que además, ellos son los que la salvaguardan, haciendo conciertos y otros tipos de eventos en zonas con gran simbolismo para las diversas culturas que existen en nuestro país, pervirtiendo así su verdadero significado.

La acción social la única arma que tenemos en contra de las intenciones de las empresas y el Estado por hacer de los espacios considerados como patrimonio cultural simples lugares para venta de productos. La existencia de leyes y reglamentos no es garantía, como en la infinidad de casos que vemos en nuestro país todos los días, de que nuestro patrimonio esté protegido. Las luchas como la de los habitantes cercanos al lugar donde se construyó Plaza Cuicuilco (México, D.F.), es un gran ejemplo para ver cómo este tipo de movilizaciones ha tenido éxito.

La elaboración de las políticas culturales por parte del gobierno a veces no cumple con sus objetivos debido a que no ponen atención en algunos problemas o aspectos teóricos. Los problemas centrales que han tenido estas políticas en nuestro país son: se le da mayor importancia al patrimonio tangible; la asociación del patrimonio con el pasado, es decir, en la medida en que el objeto tenga relación con una etapa o civilización se le da valor; la jerarquización implícita de los bienes culturales y los tipos de patrimonio que la diversidad y aun disparidad del patrimonio cultural inducen en las definiciones de la política cultural.

Las instituciones responsables de la protección del patrimonio cultural en México son el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural y la Comisión Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural. Para el patrimonio inmaterial relacionado con las culturas populares e indígenas, tenemos a la Dirección General de Culturas Populares y para el patrimonio fílmico y sonoro, la Cineteca Nacional y la Fonoteca Nacional. Podemos ver que tenemos varias instancias gubernamentales para proteger, investigar, enseñar y difundir todo el patrimonio cultural que tenemos en nuestro país.

El tema del patrimonio cultural es muy amplio y se le ha puesto mucha atención en nuestro país, aunque las leyes que velan por el, como la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, no siempre sean respetadas por el gobierno e incluso por la sociedad. Es necesario continuar luchando por salvaguardar estas manifestaciones culturales pues son muy importantes para la sociedad mexicana pues son parte de nuestra identidad, además de que por medio de ellas, podemos seguir investigando nuestro pasado.

En México existe una gran diversidad de culturas, todas llenas de manifestaciones culturales muy interesantes las cuales deben ser protegidas por medio de una reglamentación más eficiente pues muchas de ellas son incluso copiadas, como en el caso de las artesanías que luego ya no sabemos si son originales, por así decirlo, o copias “chinas”. Esto tiene que ver con el turismo en zonas designadas como patrimonio cultural, como es el caso de las zonas arqueológicas.

El tema del turismo es muy delicado porque muchas familias viven del comercio en zonas consideras patrimonio cultural pero la mayoría de las veces, son ellos los que dañan los inmuebles. Otra cosa importante es la corrupción, ya que gracias a ella y a los malos manejos, han destruido varias zonas que tenían importancia histórica, además de que eran sujetos de estudio por parte de especialistas. Muchas veces importa más el factor económico, es decir, la derrama que generan estos sitios, que el bienestar del mismo.

            Creo que el turismo cultural, si es bien manejado, no sería tan destructivo como lo es en estos momentos. Tiene que haber una reglamentación más estricta en cuanto a la afluencia a este tipo de lugares. De igual forma, se tiene que estudiar y dar seguimiento al patrimonio inmaterial que tenemos pues es muy importante rescatar las formas de expresión de los pueblos indígenas que habitan en el territorio nacional.

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