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LAS COSAS COMO SON

Por: Javier Bretón. 

Amables lectores; desde que tengo uso de razón la palabra CAMBIO ha retumbado mis oídos. La sociedad y población desde ese entonces cuando tenía 17 años ha buscado un CAMBIO. Yo vivía en GUADALAJARA y he podido observar como la sociedad tapatía es un motor de innovación y CAMBIOS (culturales) por encima del D.F. y Monterrey que han redundado en grandes beneficios para la población.
Mi paso por la preparatoria 4 de la universidad de Guadalajara me dejo muy marcado en mi forma de pensar y sentir la vida. Mientras en el COBAT 02 de HUAMANTLA las materias importantes eran física, química, matemáticas, biología, en la prepa 4 las materias que se les daba más importancia eran filosofía, sociología, ética, lógica, psicología, literatura. O sea que en HUAMANTLA a los jóvenes se les enseñaba las ciencias exactas para formar excelentes médicos, ingenieros, biólogos, etc. Etc. En Guadalajara se les enseñaba a los jóvenes las ciencias humanísticas para formar personas más conscientes y mejores seres humanos.
No quiero decirles estimados paisanos que yo sea más consiente y mejor persona solo por haber estado en la prepa 4, no, más bien soy lo contrario. Lo que quiero compartirles es como las ciencias humanas trastocaron mi vida y en ese tiempo arrebatado en mis acciones quise defender los derechos de los trabajadores de la empresa de mi padre el cual enojado me decía: “¡que tantas ideas les vienes a meter a los trabajadores, que no ves que de ellos vivimos!” y tenía su razón. Posteriormente regrese a manejar esa empresa de mi padre y recuerdo que tan solo hace 25 años los trabajadores sumisos y agachando la cabeza recibían ordenes de su “patrón”. Muy en contra de las órdenes de mi madre me vi en la necesidad de decirles a mis (trabajadores) colaboradores que no éramos diferentes, que éramos iguales y la diferencia era que mis obligaciones eran de dirigir y supervisar sus labores más no de someterlos autoritariamente.
Más adelante emprendí una empresa de diversión y entretenimiento en donde les di acceso a todas las personas no importando su nivel económico recibiendo el rechazo de las “clases burguesas”. Mi bagaje derivado de las ciencias humanas me hace entender que ese pasado de HUAMANTLA donde había ricos y pobres, caciques y campesinos, donde el patrón manda y el trabajador obedece HA AFECTADO EL DESARROLLO DE ESTE MUNICIPIO. Ahora ya no hay hacendados pero basta con que a alguien por el motivo que sea le vaya bien económicamente o tenga un puesto de gerencia o jefatura, eso es suficiente para sentirse diferente y sobajar al prójimo. La sutil discriminación en HUAMANTLA es el pan de cada día.
Es por ello que tenemos cabildos sumisos y obedientes más al servicio del patrón que de los ciudadanos a los cuales se deben. Y el patrón no tiene la culpa de esto.
Es por ello que autoridades de segundo, tercer y cuarto nivel en pleno siglo 21 adoptan actitudes de prepotencia que rayan en la insensatez. En este mundo globalizado y altamente informado me pregunto ¿Qué dirán nuestros hijos y nietos de este comportamiento de los adultos de hoy? ¿Cuál será el juicio de las nuevas generaciones sobre lo que pudimos hacer y no hicimos? EN HUAMANTLA URGE UNA REVOLUCIÒN CULTURAL DONDE LAS ACCIONES PRESENTES SEAN LOS NUEVOS CIMIENTOS PARA FINCAR UN MUNDO MEJOR PARA LAS GENERACIONES FUTURAS. ¡LAS COSAS COMO SON!

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