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Carta a César Manuel, normalista huamantleco desaparecido

Por: Mtra. Ana karen Monserrat Rojas Cuautle
César:
No te conozco, ni a ti, ni a tus padres; tal vez porque ambos nacimos y crecimos en Huamantla tropezamos en el mercado, tal vez íbamos a la misma iglesia e incluso acudimos al mismo evento cultural. No sé cuáles son tus gustos musicales ni qué tipo de ropa usabas, en pocas palabras nada sé de ti; sin embargo desde el 26 de septiembre, el día que ELLOS te secuestraron, el dolor, la indignación y el coraje me han embargado, sin duda algo mío se ha ido contigo. Poco a poco ha salido a la luz pública tu vida y al conocerla no puedo más que sentir una profunda admiración por ti, por abandonar la lucrativa carrera de derecho y tomar los hábitos del magisterio. Aunque no estudié propiamente esa carrera hoy ejerzo como profesora, el destino me condujo al aula, a pararme frente a 40 adolescentes a la vez y explicarles qué es la comunicación, pese a que cada día es una constante lucha porque a los jóvenes poco o nada les interesa la escuela, debo decir que me siento profundamente bendecida con este empleo: ahí eres testigo de su crecimiento, influyes en sus incipientes vidas, su mirada de sorpresa ante un nuevo conocimiento es indescriptible, la confianza con la que me cuentan sus problemas, la amistad que me ofrecen complementan mi exiguo salario con gananciales inmateriales.
Por eso comprendo tu decisión, dejar el derecho por el magisterio y no cualquier tipo, sino el magisterio rural. Mi más profundo reconocimiento a todos esos profesores que no importa la precariedad de las aulas o la pobreza de su comunidad, ellos entregan el alma a sus alumnos. Y tú tenías ese noble sueño que te condujo a Ayotzinapa. Te imagino con una enorme sonrisa, no importando si debías dormir en el suelo o comer muy poco, lo que te mantenía en pie era el saber que algún día alguien te llamará “maestro”. Pero ahí estaban ELLOS, los que se creen dueños del país, a los que la crítica incomoda; a ELLOS tú les resultaste incómodo porque querías educar a la gente, porque te quejabas de su pobreza, porque exigías lo que por derecho te corresponde, educación. ELLOS tomaron el camino fácil y en lugar de hacer su trabajo, te secuestraron, a ti y a otros 42 soñadores, mataron a 6, nos mutilaron a todos.
César, el país después de tu desaparición no es el mismo, México comienza a despertar de un letargo casi fulminante. Tienes que regresar y verlo por tus propios ojos, aún sin ser profesor nos estás enseñando una valiosa lección: luchar por tus sueños, creer en ti mismo y principalmente hacer de la educación nuestra más preciada herramienta. Tus padres y los de tus compañeros desaparecidos han mostrado una fuerza inigualable, esta historia debe terminar con un abrazo entre tú y ellos. Jamás imagine ver una marcha en Huamantla tan nutrida como la del 5 de noviembre ¿sabes qué pedimos? Tu regreso, siéntete orgulloso de la tierra que te vio nacer porque se ha unido a tu búsqueda, desesperadamente grita tu nombre.
César no te conozco pero pido, exijo tu regreso. Aún no ha terminado la clase, tienes mucho que enseñarnos, especialmente a nosotros los que ejercemos el bello oficio de ser profesor. Yo te doy las gracias por lo que tus padres y tú, sin proponértelo, están haciendo, el país tenía que cambiar, tú lo estás logrando, pero ya es el momento de regresar a casa, en Huamantla nos haces falta.
@anakarencita.r

1 Comentario »

  1. Después de su desaparición en lo personal opino lo mismo en Huamantla siento que también falta un ciudadano a la ciudad. Yo espero que los huamantlecos rompan su apatia y muestren mas sencibilidad y ya dejen de creerce las noticias de tv azteca y televisa en donde no se cansan de ser suspicases con los normalistas. Un fuerte abrazo a la maestra Ana Karen esta carta toco mis fibras como huamantleco y ser humano.

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