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DIABETES… ¿LA ENERGÍA FUERA DE CONTROL?

Q.F.B. Lorenzo Reyes Pérez: Educador en diabetes

En nuestras lecciones de Física Elemental aprendimos que energía es la capacidad de hacer un trabajo, también aprendimos que la energía no se crea ni se destruye, sino que solo se transforma; pues bien, los millones de células que constituyen nuestro organismo realizan una infinidad de trabajos que requieren del suministro constante de energía. Pero ¿de donde obtienen nuestras células la energía que necesitan? La respuesta parece obvia: de los alimentos.
Los alimentos que ingerimos llevan en su composición compuestos químicos, que al ser transformados mediante intrincados procesos químicos dentro de nuestro organismo dan como resultado final la síntesis de una sustancia energética llamada glucosa, mas familiarmente conocida como azúcar sanguínea.
Ya en los terrenos de la Física Nuclear, Albert Einstein nos demostró que la materia es una forma de ser de la energía y que cuando esta se libera, sus consecuencias pueden ser catastróficas. Por desgracia tenemos varios ejemplos, baste recordar el efecto desbastador de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki y el accidente ocurrido en la Central Nuclear de Chernóbil. La glucosa en nuestro organismo se transforma en energía.
Bueno usted se preguntará ¿cómo se relaciona todo esto con la diabetes? Es fácil, ahora sabemos que la glucosa se encuentra circulando en la sangre, y en condiciones normales deberá mantenerse a una concentración de 70 a 100 mg/dl., cifra que no representa peligro alguno. Después de la ingestión de alimentos la cantidad de glucosa aumenta, pero de inmediato se ponen en juego mecanismos que controlan que ésta no sobrepase de los 140 mg/dl. La insulina y otras sustancias tienen un papel importante en la regulación de las cifras de glucosa.
Sin embargo este mecanismo de protección puede llegar a agotarse, ya que en nuestro entorno los alimentos con mayor cantidad de energía están ofreciéndosenos en todas partes: comida rápida, tacos, tortas, tamales, refrescos, dulces y golosinas azucaradas, es decir nuestro ambiente es altamente obesogénico, y de forma lenta pero segura las cifras de glucosa en sangre van aumentando, de tal manera que después de que se ingieren alimentos la glucosa alcanza cifras que rebasan los mecanismos protectores, hablándose ahora de pre diabetes.
La glucosa a concentraciones elevadas es tóxica y causa un daño en el recubrimiento de los vasos sanguíneos que se conoce como endotelio; los científicos le llaman glucotoxicidad. De no corregirse esta situación, aunado a la poca actividad física, la aparición de la diabetes franca solo es cuestión de tiempo.
Del mismo modo, el exceso de grasa en el cuerpo crea un estado patológico, que afecta muchas de las funciones del organismo, y se le llama lipotoxicidad.
Si en las personas que aún funciona este mecanismo de protección y que los valores de glucosa se encuentran en cifras solo un poco por arriba de los limites permisibles (70 a 100 mg/dl), las “excursiones de la glucosa” después de comer, a niveles mas altos, comienzan a afectar el endotelio. ¿Qué será de los pacientes con diabetes con cifras en ayunas superiores a 180 o más; o a los pacientes con cifras aún superiores?
Dicen los especialista en diabetes que las subidas súbitas y frecuentes de la concentración de glucosa son las que más afectan a los diferentes órganos del cuerpo.
El aumento de la cantidad de azúcar en la sangre hace que esta se combine con los componentes de las estructuras celulares. Por ejemplo los glóbulos rojos tienen como componente principal una proteína que llamada hemoglobina, gracias a la cual se transporta el oxígeno desde los pulmones a todas las células del cuerpo, cambiándolo por dióxido de carbono, que regresa a los pulmones para ser expulsado de los pulmones al exterior en el proceso vital conocido como respiración. Ahora bien, esta hemoglobina en presencia de grandes cantidades de glucosa en sangre, reacciona formando una sustancia compleja que se conoce como hemoglobina glucosilada (la glucosa se “pega“ a la hemoglobina).
Esta hemoglobina ya glucosilada no puede realizar bien su función de transporte de oxigeno ni de bióxido de carbono. Como la vida en promedio de un glóbulo rojo en la sangre es de aproximadamente de tres meses, de tal manera que esta característica se aprovecha para poder saber si una persona con diabetes ha llevado un buen control del azúcar. Ya que nos dice si tres meses atrás la glucosa ha estado en buen control. Es por decirlo de una manera sencilla, es la “chismosa” que le dice al médico como se ha portado el paciente.
También, quien lo dijera, esta prueba de laboratorio conocida como Hemoglobina Glucosilada se ha convertido a partir de este año, en un criterio para el diagnóstico de la Diabetes recomendado por la Asociación Americana de Diabetes (ADA).
Los Valores normales de Hemoglobina glucosilada se expresan como porcentaje de la hemoglobina que se ha combinado con la glucosa y los valores de referencia son:
•Normal: menos de 5.7 %
•Prediabetes: 5.7 a 6.4%
•Diabetes: 6.5% o más
Se recomienda que esta prueba se les realice a las personas con diabetes por lo menos tres veces al año.
Volviendo a nuestro tema central de que la energía que se encuentra en los componentes de los alimentos, cuando se desborda causa estragos en la salud. La glucosa pertenece a un grupo de sustancias químicas que en conjunto se llaman azúcares o carbohidratos. La energía de los diferentes alimentos se mide en calorías. Los carbohidratos o azucares nos dan 4 Calorías por gramo. Las proteínas también; mientras que las grasas nos dan 9 Calorías por gramo.
En las personas que aún no desarrollan diabetes, el aumento de glucosa en el organismo (energía excedente) es transformada en grasa y almacenada donde ya sabemos, papada, brazos, vientre, piernas, nalgas, etc. Es decir, nos hace engordar.
Por si acaso le llegara a interesar el alcohol, cuando se ingiere, también aporta calorías al organismo, 7 Calorías por gramo; en este caso se habla de calorías vacías, al igual que cuando se ingieren bebidas azucaradas (refrescos). Se llaman calorías vacías por que no aportan ningún nutriente al cuerpo. Las personas quienes toman cualquier bebida alcohólica, sea una “cuba o una chela”, si lo hacen de manera consuetudinaria, pueden llegar a desarrollan lo que se llama cirrosis alcohólica o hígado graso. También las personas que acostumbran tomar refresco de manera habitual, adultos y niños están desarrollando lo que se llama cirrosis no alcohólica.
Desde este punto de vista, en el mundo donde la obesidad ha alcanzado niveles alarmantes, siendo el primer lugar en gorditos y gordos; con tanta cantidad de azucares que consumimos a diario, literalmente estamos sentados en un polvorín.
Aprovecho el espacio para invitar a ustedes a que se realicen la detección de diabetes en el laboratorio Santa Raquel y aprovechen las promociones que les ofrece. Vale la pena la prevención oportuna, después, ya nada es igual.
La Asociación Mexicana de Diabetes de Tlaxcala, A.C. le invita a participar en su grupo se autocontrol, para mayor información acudir a Guerrero Nte. 109
Para cualquier aclaración, dudas, comentarios o sugerencias por favor dirigirse a: diabtlax@hotmail.com

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