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LAS SEMILLAS DEL MAL,

Q.F.B. Lorenzo Reyes Pérez: Educador en diabetes

“…fue hallado el maíz y de esto fue hecha la carne del hombres y su sangre, cuando fue formado.”
Popol Vuh
Nuestro país es considerado cuna de uno de los cereales que nos han alimentado desde hace muchísimos años y que además forma parte de nuestra identidad cultural. Así como en Europa el trigo, en los países Asiáticos es el arroz, en América es el maíz.
El maíz en México ha sido un alimento esencial infaltable e insustituible de la alimentación desde tiempos muy remotos. Imposible pensar de otra manera. No solo en el medio rural, sino también en las grandes ciudades, la presencia de la tortilla en las mesas a la hora de tomar los alimentos es parte del ritual obligado y bien aceptado. No se come si no hay tortillas; o la orden del ama de casa no se hace esperar: vete como de rayo por las tortillas. No importa si hay que hacer cola.
El maíz, ya sea tierno o maduro, entero o pulverizado, es el ingrediente principal de innumerables alimentos; algunos exclusivos de determinadas localidades, otros, de propiedad de nadie. Cuando tiernos; se preparan cremas, pasteles, esquites, chile atole, sopas, elotes, hervidos o sados. El maíz maduro base de los tlaxcales, pozole, palomitas, burritos. Con el polvo del maíz se hacen atoles, tamales, en sus dos variedades; los que se envuelven en totomoxtle (hoja de maíz) y los jarochos, envueltos en hoja de plátano.
Pero sin lugar a dudas, en la forma en que más se consume el maíz es como tortilla; y sus deliciosas variantes: tacos, chilaquiles, totopos, tostadas, chalupas, memelas, sopes, y lo que la imaginación alcance. Pero recordemos que no solo de maíz vive el hombre, sino también de frijoles, chile y… etc.
Nuestro país es considerado la cuna de este importante cereal. De las 64 razas que se reportan para México, 59 se pueden considerar nativas. Para que no vayamos tan lejos, en la cercana y vecina población de Ixtenco se elaboran cuadros donde se utilizan maíces de diferentes colores (variedades).
Bueno toda esa reseña está bien, pero cuál es el punto.
El tema medular de todo lo anterior es que el maíz, nuestro maíz está seriamente en peligro. Amenazado de ser sustituido por el maíz transgénico.
¿Qué es el maíz transgénico? Es el maíz al que se introducen artificialmente características biológicas nuevas provenientes de otras especies de plantas, animales o bacterias, para que adquiera capacidades inusitadas como la resistencia al uso de herbicidas, que la propia planta adquiera la propiedad de matar insectos que la atacan o bien, que sus semillas pierdan la propiedad de reproducirse naturalmente, si no es mediante la intervención de candados químicos. Introducir otras características ajenas a una especie vegetal o animal, es jugar a ser Dios. Pero el interés más bien se dirige a poder sacar un beneficio económico y a lograr la dependencia de los agricultores que utilizan esas semillas. Semillas que están protegidas por patentes que obtienen de las autoridades que permiten la siembra de las malvadas semillas transgénicas. Verdaderas semillas del mal. Se trata entonces, de la creación de manera artificial de nuevas variedades que no existen en la naturaleza. Sin embargo, los nuevos organismos transgénicos han estado provocando efectos indeseables para los consumidores, como alergias o resistencia a los antibióticos. Además de que contaminan a las variedades nativas del maíz.
Las empresas multimillonarias que producen estas semillas transgénicas se defienden como gatos boca arriba, presentan argumentos poco convincentes que carecen de sustento real.
Es aquí donde hace su presencia una organización no gubernamental que defiende causas nobles en beneficio de la población mundial: Greenpeace. Rebate los argumentos uno a uno; por ejemplo:
Las empresas: Es seguro para el medio ambiente.
Greenpeace: Gran parte del maíz transgénico es del tipo Bt que fue manipulado para producir un insecticida que ataca al gusano barrenador europeo, pero también perjudica a otros insectos que ayudan a controlar plagas, entre ellos la mariposa monarca. Esta toxina se acumula en los suelos de cultivo y por lo mismo podría afectar su fertilidad a largo plazo.
Las empresas: Es seguro para la alimentación humana.
Greenpeace: La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública la información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. Científicos han revelado que Monsanto omitió reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas.
Las empresas: Se necesita para combatir al cambio climático.
Greenpeace: Estudios independientes confirman que el etanol de maíz es no sustentable como método de bioenergía. El uso de maíz para este uso eleva los precios de los alimentos y amenaza la seguridad alimentaria. La reducción de CO2 es mínima debido a la energía que se usa para fabricarlo.
Las empresas: Ayudará a reducir el hambre.
Greenpeace: El hambre es un problema de distribución y de falta de recursos. Son demasiadas las personas que no pueden tener acceso a los alimentos básicos, no porque haya escasez de éstos, sino porque no tienen suficientes ingresos para ello. Las semillas transgénicas no están diseñadas para resolver el hambre del mundo sino para producir ganancias para las corporaciones.
Las empresas: Es posible la coexistencia entre cultivos transgénicos y convencionales.
Greenpeace: Los cultivos transgénicos contaminan los cultivos convencionales, los orgánicos, los alimentos y la miel. Cuando se cultivan fuera del laboratorio es imposible parar el curso normal de la naturaleza: de los insectos, de la polinización o las corrientes de aire. Por ello la contaminación se expande de manera natural e inevitable. Si el maíz transgénico contamina las plantas nativas de maíz, estamos en peligro de perder estas plantas madre que son el origen de todas las variedades de este grano, lo que sería un desastre mayúsculo.
Las empresas Es imposible detener la tecnología transgénica
Greenpeace: Hasta ahora la mayoría de los transgénicos se cultivan sólo en cuatro países: Estados Unidos, Argentina, Canadá y Brasil. Otros países se han opuesto a su cultivo. A más de una década de sus inicios, la industria biotecnológica no ha logrado imponerse, debido a todos los riesgos ambientales, económicos y de salud que conlleva y a que no resuelve ningún problema del campo. En México, a pesar de que en 2009 se aprobaron las siembras experimentales de maíz transgénico, el rechazo a esta tecnología entre campesinos, consumidores y científicos independientes es creciente. Hasta aquí los argumentos de las empresas transnacionales y las respuestas de Greenpeace.
De por si el riesgo para la salud de la gentes de los transgénicos es muy grande, ahora consideremos el efecto que tiene el uso de productos químicos empleados como plaguicidas; uno de ellos es el glifosato, que induce cáncer.
Pero al final de cuentas, nosotros los habitantes de esta tierra de maíz, Tlaxcala, impediremos que se nos quite nuestro cereal de identidad.
Comentarios a: diabtlax@hotmail.com

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