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#TIPIFICAR LA VIOLENCIA POLÍTICA #CONTRA LAS MUJERES, DESAFÍO EN #TLAXCALA: INE

Todavía falta que las mujeres ejerzan el poder inherente al cargo y la tipificación de la violencia política contra ellas por razón de género, ya que en 23 entidades federativas no lo está, entre las que se encuentra Tlaxcala, identificó Dania Paola Ravel Cuevas, consejera electoral del Instituto Nacional Electoral (INE), como desafíos en esta materia.

Durante el foro “Evolución y retos de la participación política de las mujeres”, organizado por el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) en conmemoración del sufragio femenino en México, refirió que gracias al principio de paridad de género “existe una igualdad formal en las postulaciones, pues hay realmente una paridad cuantitativa, ¿pero –preguntó- a estas alturas qué es lo que todavía falta por hacer?”.

Enumeró que en el Congreso de la Unión las mujeres deben ser integradas a las comisiones legislativas que no están directamente vinculadas con roles femeninos tradicionalmente asignados, por ejemplo, aquellas en las que se manejan temas de recursos públicos, y que además las presidan, pero también que sean nombradas coordinadoras de los grupos parlamentarios de los que forman parte.

En consecuencia, otro reto adicional es la tipificación de la violencia política contra las mujeres por razón de género, ya que solo nueve entidades federativas sí lo está, pero no en el resto, entre ellas Tlaxcala, indicó.

Esto se requiere “para tener un concepto claro y legal, vinculante para las autoridades y porque a partir de ello se va a poder determinar el ámbito de atribuciones de cada autoridad y –realzó- para poder visibilizar la magnitud del problema mediante una clasificación específica… me llamó la atención que en el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones no hubo ninguna denuncia” en esta materia (en la elección de 2018), dijo.

Apuntó que al tiempo se necesita de una tipificación administrativa en este sentido, en la legislación electoral. Subrayó que la violencia política se ejerce contra mujeres durante la precampaña, la campaña y en el ejercicio de funciones.

Un desafío más es asegurar que tras la renuncia o separación de una mujer al cargo, el lugar sea ocupado por otra mujer, para mantener la paridad, pues cuando esta se retira para que un hombre lo asuma, es una “simulación” de este principio.

Advirtió que “hay que poner atención a la sentencia trans, sobre una acción afirmativa para que en Oaxaca se incluyera a personas trans y puedan ser tomadas en cuenta en la paridad que corresponde a las mujeres; el criterio que adoptó la Sala Superior del (Tribunal Electoral) es que basta la simple manifestación de la personas que se identifique con el género femenino para que pueda ser integrada, pero es muy peligroso eso porque gracias a esa determinación se permitió que dos hombres usurparan el lugar de mujeres”.

Repasó esta evolución en la participación de las mujeres a partir de 1953 (cuando por decreto las mexicanas tuvieron derecho, por primera vez,  a votar y ser votadas) y en la integración del Congreso de la Unión desde ese momento hasta la actualidad en la que la paridad de género es real cuantitativamente.

Resaltó que la población femenina ha esperado “muy pacientemente” a tener una presencia mayor en la Cámara de Diputados federal, pues desde entonces en 36 años la más alta fue de 11.8 por ciento, con 59 legisladoras y 441 legisladores. “La distancia era abismal”.

En 2014 surgió el principio de paridad de género en las postulaciones, “lo cual rompió los esquemas que veníamos siguiendo, fue un paradigma y gracias a eso en la integración 2015-2018, la presencia femenina fue inédita, 42.6 por ciento”, la cual aumentó después del proceso electoral de este año, condición que también se alcanzó con acciones afirmativas adicionales por parte del INE, como la obligación de encabezar listas plurinominales con mujeres y al menos dos de las cinco circunscripciones.

Destacó a que esta composición se reflejó a nivel local, pues en un hecho histórico en algún momento habrá tres gobernadoras en funciones, dos de ellas electas en los comicios 2018; además, 482 diputadas y 430 presidentas municipales.

En cinco entidades federativas se logró la paridad en el Congreso local y en 10, incluida Tlaxcala, hay más mujeres que hombres. Con estas cifras México ocupa el cuarto lugar internacional en cuanto a presencia femenina en la Cámara de Diputados (con 241) y el tercero en la de Senadores (con 63), abundó.

En este foro, moderado por la consejera del ITE, Denisse Hernández, también participaron como panelistas, la diputada local Luz Vera Díaz, presidenta de la mesa directiva del Congreso local, y Anabell Ávalos Zempoalteca, alcaldesa de Tlaxcala.

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