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Crónica de la fiesta Brava “Huamantlada 2014”

Viridiana Salazar | Huamantla.- En un día que comenzó frío, visitantes y locales comenzaron a arribar a Huamantla, cerca de las 9 de la mañana comenzaron a ingresar al circuito de la Huamantlada, a esa hora las calles del centro de Huamantla se comenzaban a llenar de la afición taurina.

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Algunos burladeros ya se encontraban abarrotados de personas y otros apenas comenzaban a llenarse, algunos de los caseros cobraban cuotas que iban desde los 150 pesos por persona hasta 200 pesos, los turistas y locales buscaban buenos precios y buenas zonas donde estar seguros.

La prensa ya se encontraba en sus puestos, distribuidos a lo largo del circuito que comprende de 22 calles para la suelta de toros más grande del país, estos estaban listos para captar las mejores imágenes de esta tienta callejera.

Los astados ya se encontraban dentro del circuito y encajonados y esperaban a que se les abrieran las puertas de su libertad, para salir a embestir a quien se pusiera a su paso. En el trayecto del circuito ya se podía ver a jóvenes, chicos y grandes llegar vestidos ad hoc para el evento de toros callejeros, unos con botas, jeans y camisa vaquera y otros tantos con tenis para poder correr de estos animales.

Las bromas entre los asistentes no se hacían esperar y los locales les jugaban huasas a los que recién ingresaban al circuito gritándoles unísonos “ahí viene el toro”, ante la mirada atónita de los que por primera vez asistían a esta fiesta brava corrían despavoridos por las calles en búsqueda de refugio.
Los 27 toros, pesaban de entre 500 y 600 kilogramos, astados pintos rojizos y negros componían el ganado bravo de la Huamantlada en su edición 2014 (60).
Eran 11:30 de la mañana y el primer cuetón fue lanzado al aire para dar aviso a los asistentes que los toros serían sacados de sus cajones para llenar de adrenalina las calles de Huamantla, la afición taurina gritaba; unos de emoción otros de miedo y otros más por seguir la corriente, algunos al oír el trueno corrían en la búsqueda despavorida de un lugar donde refugiarse.
Eran ya las11:40 y el segundo trueno hizo eco por los cielos, nuevamente la afición grito, ya esperaban con ansias el inicio de esta capea callejera, los chiflidos no se hacían esperar, y ante tanta multitud gritaban vitoreo en pro de la fiesta brava, derivado que algunos anti taurinos se hicieron presentes en este evento.
Comienza la fiesta Brava
Y dieron las 12 del día y los 27 astados fueron soltados uno a uno en las calles del centro de Huamantla, a su frente de los cajones ya se encontraban maletillas quienes querían correr frente al toro en la búsqueda de peligro y adrenalina.
Los gritos de la afición llenaron la ciudad y eso era solo lo que se podía escuchar, como una ráfaga salieron los astados de sus cajones, y seguía la afición gritando, algunos valientes le hacían malabares a los toros para captar su atención, pero pareciera que de pronto los toros no les preocupaba la presencia humana y estos solo pasaban de largo ante los curiosos que querían hacerlos correr.
Los toros en varias calles armaron su manada y parecía que los valientes ya no les importaban, estaba siendo una fiesta callejera muy tranquila, los toros solo corrían de vez en cuando detrás de los asistentes.
La capea estaba triste, los turistas y locales buscaban adrenalina, pero todo corría con calma, al grito de “olé” le pedían a un aficionado que hiciera una faena, pese a ello el toro lo pasaba de largo esto y pese a los múltiples movimientos de su capote el toro ni lo miraba…
Así unos minutos más siguieron, todo en aparente calma, locales y visitantes pedían acción, querían gritar de la emoción cuando alguno de los muletillas hiciera malabares tratando de escapar del toro, pero este animal de 500 kilogramos se paseaba por lo largo de la calle sin hacer mayor movimiento de embestida.
Unos minutos más tarde la afición gritaba, los toros habían reaccionado de manera furiosa y corrían detrás de algunos cuantos aficionados que estaban en búsqueda de adrenalina, los gritos despavoridos de los asistentes se hacían presentes…
Un cuete cerca de la una de la tarde avisaba el final de la tienta callejera, los chiflidos no se hicieron esperar, la gente quería más, pero las autoridades previamente habían dado aviso de que este evento solo duraría una hora, minutos después, los toros comenzaron a ser lazados… el evento había finalizado…
Fueron nueve heridos, dos de gravedad el saldo que dejo la capea callejera más grande del mundo….

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